EL VALOR DEL SACRIFICIO
HEBREOS 10:26 Queridos amigos, si seguimos pecando a propósito después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda ningún sacrificio que cubra esos pecados. 27 Sólo queda la terrible expectativa del juicio de Dios y el fuego violento que consumirá a sus enemigos. 28 Pues todo el que rehusaba obedecer la ley de Moisés era ejecutado sin compasión por el testimonio de dos o tres testigos. 29 Piensen, pues, cuánto mayor será el castigo para quienes han pisoteado al Hijo de Dios y han considerado la sangre del pacto la cual nos hizo santos como si fuera algo vulgar e inmundo, y han insultado y despreciado al Espíritu Santo que nos trae la misericordia de Dios. NTV.
El sacrificio de Jesucristo en la cruz del calvario, es la muestra de amor más grande que puede existir en toda la historia de la humanidad. Pero un gran numero de la población mundial, no le da el valor que se merece este sacrificio realizado por Jesucristo. No solo que no lo valoran, sino que han llegado a despreciar esta muestra de amor hecha en la cruz del calvario. Entre las personas que desprecia el sacrificio de Jesucristo, se encuentran algunos creyentes, yaqué pese a haber aceptado a Jesucristo y conocer el evangelio, siguen llevando una vida que no le honran ni le glorifican, más bien, siguen complaciendo a los deseos de su vieja naturaleza pecaminosa. Con esta manera de vivir, muestran que no les importa el precio que pagó Jesucristo para perdonar sus pecados y librarlos de toda condenación.
Bajo la inspiración del Espíritu Santo de Dios, el escritor de esta carta realiza una severa advertencia a los creyentes que no valoran el sacrificio realizado por el unigénito Hijo de Dios. Esta advertencia no lo hace como un juez implacable, sino como un pastor que ama profundamente a su rebaño. Sus palabras resultan dolorosas, pero no por crueldad, sino por urgencia similar a la voz de un padre que grita al ver a su hijo acercarse a un precipicio, o de un amigo fiel que confronta con lágrimas cuando advierte que su hermano se encamina a la destrucción. Estas palabras de advertencia no están dirigidas a quienes aún no conocen a Cristo, sino a aquellos que han probado la gracia, escuchado el evangelio y han sido iluminados por el Espíritu Santo, pero pese a eso, han decidido seguir pecando a propósito. No se refiere a caídas inevitables ni a luchas sinceras contra el pecado, sino a una actitud deliberada, persistente y consciente de desprecio hacia el sacrificio de Jesús.
Todos los que han aceptado a Jesucristo como su Señor y Salvador, conocen perfectamente el sacrificio que realizó su Señor para perdonarles su pecado y liberarlos de toda maldad. Pero pese a tener este conocimiento, algunos creyentes eligen revelarse, y vuelven nuevamente a su antigua vida de pecado, para estos apostatas, no existe ni existirá otro sacrificio que pueda perdonar sus pecados, más bien, les sobrevendrán un juicio más severo por haber despreciado el sacrificio de Jesucristo. Recordar que, bajo la ley de Moisés, la desobediencia era castigada con severidad basada en el testimonio de dos o tres testigos. Sin embargo, en el Nuevo Pacto sellado con la sangre del unigénito Hijo de Dios, resulta mucho más grave pisotear esa sangre que fue derramada en la cruz del calvario, considerarla impura e insultar al Espíritu Santo que constantemente llama al arrepentimiento.
Los creyentes tienen que saber que la gracia divina no anula la santidad; más bien, la exige. Dios no espera perfección de sus hijos, pero sí espera que tengan un corazón rendido, agradecido y dispuesto a caminar en obediencia a su bendita palabra, ya que la verdadera fe no se conforma con saber la verdad: se transforma por ella. Por eso todos los creyentes deben mantener su fe y fidelidad al Señor, hasta que Él los llame a su presencia, pues todos los que no permanezcan fieles hasta el final, recibirán un severo juicio, que será la destitución definitiva de la gracia divina.
